Que no haya vuelto a escribir en el último mes no significa que no haya pasado nada relevante desde entonces, puesto que al gran baile de directores de aquel jueves le siguió el de subdirectores del siguiente.
Mismo procedimiento aparentemente: "los de arriba" inician la semana en silencio sepulcral mientras los nuevos directores iniciaban trayecto en sus nuevos destinos a la par que iba finalizando el de muchos de los segundos de a bordo a la espera de recibir la llamada (o no) del jueves por la tarde, sin tener en absoluta cuenta una vez más su nerviosismo y desasosiego.
Jueves, el reloj marca las cinco de la tarde y comienza a filtrarse la original a la par que cobarde estrategia de comunicación a los empleados. Tras una llamada previa de cada responsable de zona comunicándoselo a sus directores, fueron estos los que tuvieron que llamar personalmente al que era desde ese mismo momento el nuevo subdirector de la oficina a la que en la gran mayoría de los casos también ellos acababan de desembarcar.
Bien por aquellos que recibieron "La llamada", salvo contadas excepciones, pero...qué pasa con los subdirectores que no recibieron llamada...? Pues que veintiséis días después siguen en su mismo puesto de siempre en un limbo laboral sin saber qué pasará con ellos, al igual que el gran grueso de masa laboral con escalafón profesional inferior, entre los que se encuentra el que suscribe.
Lo único que se ha sabido desde entonces ha sido el aparentemente oficial nuevo convenio post ¿última? reforma laboral, en el cual se comprometen a no echar a nadie -despido- pero sí que van a acompañar y abrirles la puerta al menos a trescientos cincuenta empleados dándole una copia de llaves para que puedan volver a entrar dentro de un tiempo estipulado no negociado - bajas temporales-. Y me pregunto yo, "qué pasa si un buen día deciden cambiar la cerradura de la puerta?" Ahí lo dejo.
Tanto las sucursales que siguen como las que cierran y/o venden continuan a la deriva, que no a pique, al no haber nadie con galones que esté indicando hacia qué destino concreto del océano bancario deben dirigirse.
No dejar escapar los depósitos, recuperar impagos, llamar a morosos, sacar y meter dinero; todo esto está claro pero..." hacia dónde nos dirigimos, mi capitán?". No me digas que quieres acercarte un poco más a la costa y saludar más de cerca a tus paisanos...
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1 comentario:
pfff, lo peor que pueden hacer es permitir que reine la incertidumbre. Ánimo campeón.
Palo.
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