Me permito hacer un breve recorrido por las anteriores entradas de este Diario de este gestor en crisis desde las cuales he contado quién soy y de dónde vengo, dando una visión de la crisis en primera persona, alejada de los grandes e impersonales titulares de los medios de comunicación con los que desayunamos día sí y día también.
Sigo siendo aquel gestor cualquiera de una oficina cualquiera de Madrid al servicio de (ahora sí que os doy una pista) una de las cuatro entidades financieras nacionalizadas por el Banco de España.
Durante el último año he sufrido su fusión con otra caja de ahorros y la conversión inmediata a banco, el cierre de mi oficina con el posterior traslado de su negocio a otra, las entradas y salidas desbocadas de compañeros prácticamente sin previo aviso, el cambio radical y atropellado de línea comercial y finalmente, la cruel oferta de traslado a alguna sucursal de su comunidad origen, canjeada finalmente por un cambio de sede pero no de provincia.
De todas esas batallas conseguí salir vivo. Tocado pero no hundido.
Mi nuevo destino era una oficina tan magna como añeja situada en pleno corazón de uno de los barrios más emblemático de Madrid.
La única misión encomendada: "Captar, Convencer y Firmar".

Una vez conseguido, sumas el tanto y a por el siguiente. Saber el nombre de tus compañeros no es relevante. No hace falta más que un: "Hola, qué tal" al entrar cada mañana para poder sentarte en tu sitio, coger tu listado, desenfundar el teléfono y empezar a actuar.
Pero, ¿qué pasa con el intenso caudal de clientela que entra en la oficina para llevar a cabo su rutina bancaria de siempre?
"Captar, Convencer y Firmar".
¿Y si un cliente no desea contratar el nuevo producto, pero arrastra pendiente un recibo de su hipoteca o quiere cargar un recibo con la cuenta en descubierto?
"Captado, convencido o no y Firmado".
Esa era nuestra única tarea válida para seguir sobreviviendo; desde ese momento la valía de cada uno sólo dependía del número de captaciones firmadas, convencidos o no, por lo que realizar cualquier otra gestión era irrelevante a la hora de tener tu culo más o menos protegido del despido o del traslado.
Afortunadamente habían ido colocando en esa sucursal varios ejemplos de "buena gente", de entre los cuales me siento incluido.
En un banco, considero un "buena gente" a todo aquel compañero o compañera que, independientemente de grado jerárquico que ostenta, es absolutamente consciente de dónde está en todo momento y cómo ha llegado allí. Asume perfectamente cada situación adaptándose a ella, deja en casa sus posibles problemas, miedos y temores, no necesita hacerse amigo para llevarse bien con todo el mundo y evita por todos los medios cualquier posible conflicto.
Sin necesidad de darnos muchas explicaciones encajamos perfectamente, provocando que la aséptica secuencia de "Captar, Convencer y Firmar" se desarrollase dentro de un buen ambiente.
Puede parecer sencillo de conseguir, pero no lo es tanto cuando uno es consciente del recorrido que ha ido siguiendo cada uno de nosotros antes de habernos juntado en esa sucursal, cuanto menos igual de tenebroso que el mío en sus últimos tiempos.
Y que nadie piense que ésta será nuestra parada definitiva...
Sin embargo, por mucho que me divirtiese llegar cada mañana a la sucursal y ponerme a captar clientes a diestro y siniestro, y por más que me motivase estar ofreciendo por primera vez en mi vida algo a todos los efectos bueno, no estaba dispuesto a continuar conduciendo mi trayectoria profesional por una ruta en la cual ya no tenía poder de decisión alguno.
Me siento satisfecho de toda la distancia recorrida hasta ahora, pero también es cierto que profesionalmente necesito volver a tener capacidad de decisión y sentirme de nuevo importante.
Y esta ruta hace tiempo me estaba llevando con el piloto automático encendido por un camino cada vez menos ambicioso e ilusionante.
Así que a mediados del pasado mes de julio, vuestro gestor en crisis dio por finalizada esa etapa laboral, comunicando oficialmente su baja voluntaria y definitiva de la entidad, tras casi siete años de fiel y comprometido servicio.
He vuelto a coger las riendas de mi destino y tengo libertad plena para guiarle hacia alguna nueva ruta que me vuelva a ilusionar y consiga sacar lo mejor de mi. Indudablemente no será fácil. pero...
¿Alguien duda que no lo vaya a conseguir?


9 comentarios:
Me encantan los finales felices, valiente! :D
Todos sabemos que eres un valiente...Como te dije ayer, ENHORABUENA y ole tus ....
Esperamos pronto nuevas y prometedoras noticias.
Besos!!!
Te lo dije un día que hablamos de esto, a parte de apoyar tu decisión, pienso que este país necesita más este tipo de decisiones, y tomarlas sin miedo, de esta manera los puestos de trabajo y las ofertas se moverían más y sería bueno para todos. Pero, desgraciadamente, parece que nuestro carácter, hijo de la picaresca española, no va por esos caminos y tiende al miedo y a tragar con lo que sea... en fin. Olé por la gente como tú.
Y a mi Pati,y a mi...
Intentaré seguir informando...que como tú dices, seguro que promete!
Muchas gracias, comentarios como éste ayudan a reafirmarme aún más en la decisión tomada.
Me encanta tu valentía, casi casi tanto como ser tu paquetito ;o)
A por todas! Lo conseguirás.
Si lo consigo, entre otras cosas será por tu infinito e inestimable apoyo.
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