La sucesión de acontecimientos es tan veloz que no me está permitiendo echar primero la vista atrás para ponerme en situación antes de escribir a tiempo presente. En los últimos dos días nos han comunicado la nueva marca comercial, los nuevos horarios, el número de oficinas que van a cerrar y dos nuevas vías de negocio absolutamente opuestas entre sí que se van a desarrollar.
Pero no nos han dicho el nombre de las oficinas que cierran, quiénes y cuántos sobramos, en cuál de los dos bancos vamos a trabajar ni en qué puestos. Entre otras cosas porque tampoco sabemos cuáles habrá ni cuántos cabremos en las pocas que van a quedar.
La expansión de las cajas de ahorro fuera de la región a la que pertenecen y representan se llevó a cabo abriendo oficinas de no más de cinco personas. La media actual al dividirlas por la plantilla actual es bastante superior.
"Ya iremos sabiéndolo", pensaréis. Sin embargo, aún no he aportado un último dato revelador: el día D en el que mi banco, mis bancos, empiezan de nuevo es el próximo 7 de marzo.
Esto significa que a sólo cinco días del día D:
- no sé si voy a tener contrato o me van a echar.
- en caso de quedarme, no sé en cuál de las dos vías de negocio a desarrollar me van a poner a currar.
- no sé en cuál de todas las oficinas de la Comunidad de Madrid voy a tener mi nuevo centro de trabajo.
- no sé qué y cuántos compañeros tendré.
- no sé qué puesto y qué funciones desempeñaré.
- no sé qué horario tendré.
Acaso no es mi situación laboral actual, y la de tantos otros, un ejemplo tan real como crudo de incertidumbre y deshumanización total?
Mi situación personal me permite vivirlo más expectante que preocupado, pero desgraciadamente no está siendo así para el resto de compañeros, y os prometo que nadie está haciendo lo más mínimo por evitarlo. Será una revolución brutal.
Entiendo que situaciones desesperadas exigen medidas desesperadas y confío plenamente en que el sector bancario conseguirá salir a flote. Tranquilos, vuestro dinero seguirá estando a salvo.
También se que para ello hay que destruir para volver a construir, dejando a mucha gente en el camino. Pero señores dueños de la decisión, ustedes también son personas, aunque cada día empiece a tener más dudas...
Ustedes tienen miedos y temores, disfrutan de los días bueno y sufren con los días malos, comparten situaciones de las que alegrarse y momentos en los que preocuparse. No quiero creer que no son conscientes de la situación actual de su plantilla. Y no sólo por la duda de saber si cuentan con ellos o les van a echar.
Es mucho más que eso.
Hoy han quitado de la oficina toda referencia comercial actual, dejando en blanco los paneles exteriores, cubriendo los ventanales con láminas opacas a toda vista ajena y arrancando a jirones todo cartel y folleto con referencia alguna a la región a la que en este momento hemos dejado de llevar en nuestro nombre.
Ya sé en cuál de los dos bancos se va a convertir.
Dónde estaré yo dentro de cinco días?
Alguien lo sabe?
Nadie?

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