martes, 6 de marzo de 2012

Veni, vidi y arrasa


Vienes 7:09h, suena el despertador a la hora de siempre, te levantas y llevas a cabo la misma rutina de cada mañana. Entro al baño directo y pongo en spotify algo animado, no agitado, combinación perfecta para ir arrancando la jornada sin brusquedades. Me compadezco de los que amanecen escuchando los programas de bromitas matutinas, ciertamente. Sin embargo algo cambió en la rutuna de esa mañana. Mi subconsciente eligió tema...          
                             

"Ojo, no te descuides que hoy no es un día cualquiera" parece que me quiso decir. Y efectivamente, no se equivocó.

Para ponernos en situación: ¿quién no ha jugado alguna vez de pequeño al juego de las tinieblas? Consistía básicamente en que alguien, el pardillo del grupo habitualmente, se la ligaba con los ojos tapados y tenía que encontrar al resto dentro de un espacio delimitado. Pero la realidad era que al pardillo le caían collejas desde todos los ángulos mientras trataba de avanzar temeroso, aunque esperanzado, en pillar a alguno y así poder dejar de recibir.
Pues ese viernes, soleado para más inri, fue como estar jugando a las tinieblas, con la diferencia que aquí los pardillos éramos nosotros y el que dio collejas sólo fue uno.

Primer impacto: se filtra la noticia que han vendido un número determinado de sucursales a otra entidad. Qué? Cómo? Por qué? Y la peor de todas...Cuáles?

Casualmente a los diez minutos nos llega un mail con la lista de las oficinas que están "pendiente de venta", coincidiendo con el número dado por la nota de prensa, las que siguen...y las que cierran. Segunda en la frente.


Esto significa que en el mismo segundo del día todos los empleados nos enteramos de si nuestra oficina se queda, se vende o muere, …comenzando justo un segundo después un chorreo incesante de llamadas y mensajes buscando obtener algún tipo de información adicional. Cierto es que el hecho que cierren tu oficina no implica que estés en la calle, pero no me diréis que acojona.

Ni los bichos del “se queda” ni los del “se cierra” sabemos algo más sobre nuestro futuro de lo que sabíamos ayer.
Lo que sí parece ser un hecho es que las oficinas vendidas van con el pack completo, a saber: local, clientes, activo, pasivo, mora...y empleados. Vaya pasada...y sin preguntar.

Personalmente, yo opté por tomar una actitud menos activa. Bajo ningún concepto iba a ponerme a llamar a algún compañero conocido de las sacrificadas así que esperaba a que mis compañeros me contasen de lo que se habían enterado después de hablar con los afectados. Y lógicamente ante la ausencia de cualquier tipo de comunicado por parte de la empresa, lo único que obtenía era un aumento exponencial generalizado del nerviosismo, aún más incertidumbre si cabe, y pena por el nulo trato humano que nos están dispensando. Coño!, que la tercera colleja seguida duele.

Y así sales de la oficina, con una sensación con una mezcla de alivio y confusión, al saber que tu oficina se ha librado de la criba, pero que eso no significa que tú no acabes cruzando el patíbulo rumbo al paredón.

Hoy lunes, la jornada transcurrió sospechosamente tranquila.

Un día más, un día menos (2) para el desenlace ¿definitivo? de esta revolución...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Desde Bankia con Amor, Compadre. FUERZA Y AGUANTE!!!